El verano es la estación del año donde el pie necesita unos cuidados específicos debido al aumento de temperatura.

Destacaremos en principio que la mayoría de personas pasamos de un calzado cerrado a uno abierto y en muchas ocasiones prescindimos del uso de calcetines. Estas nuevas condiciones pueden provocar problemas en el pie.

Problemas comunes en verano.

Ampollas y rozaduras: son uno de los problemas más frecuentes. Como hemos comentado, el hecho de quitar el calcetín hace que haya más fricción directa entre el calzado y la piel provocando las molestas ampollas, incluso llegando a lacerarse y provocar heridas.
Sudoración excesiva: al elevar la temperatura y debido a la cantidad de glándulas sudoríparas que tenemos, muchas personas sudan en exceso produciendo mucha humedad en la zona del pie. A veces llega incluso a acarrear problemas secundarios como grietas interdigitales, hongos, etc.
Sequedad excesiva. Otras personas, en cambio, al llevar el pie al aire libre, éste queda expuesto a una mayor sequedad .Si no tenemos precaución y lo hidratamos bien puede acumular durezas e incluso fisuras en la zona de talón. Recomendamos aplicar crema para evitar estos problemas de sequedad, preferiblemente por la noche, para evitar aumentar la sudoración en los puntos del día donde hay mayor calor.
Hongos. Es una estación donde se pueden dar condiciones ideales para la aparición de hongos (humedad y elevada temperatura). El más común de ellos es el denominado pie de atleta, que aparece en los dedos causando enrojecimiento, piel seca y escamosa, olor fuerte, etc.

Consejos de prevención para los diferentes problemas y tratamiento:

Debemos tener especial cuidado con el calzado.

Hablaremos de adecuar un calzado para las diferentes edades (no necesita las mismas cualidades un calzado de verano para un niño de 3 años que una persona de 80 años) y para las diferentes actividades que se realizan con ellos, aunque todo ello lo especificamos mejor en nuestro post sobre el calzado.

Un asunto que merece especial atención es el recordar que debemos llevar el pie sujeto en esta época del año.

Las personas mayores con problemas o insuficiencia vascular suelen tener hinchazón en las piernas a lo largo de día (por eso aconsejamos que la compra del calzado se realice por la tarde, en lugar de hacerlo a primera hora de la mañana).

El zapato en verano suele tener menor grosor en la suela (cuidado con elevar mucho el tacón porque puede provocar dolor bajo los huesos del antepié).

Y especial mención al uso de chanclas. Las chanclas son para uso exclusivamente en playa o piscina, tratemos de no llevar el pie con chanclas todo el día, pues inconscientemente hacemos el gesto de encoger los dedos para que no se nos “escape” la chancla, dando lugar a dolorosas tendinitis.

Otro consejo importante y que descuidamos muchas veces es aplicar protección solar en el pie (incluido la planta), sobretodo cuando tomamos el sol directamente en la playa y la piscina. Debemos pensar que durante todo el año está tapada esta zona, y no recibe radiación del sol. Así que es muy importante protegerlos!

Si existe excesiva sudoración se puede optar por productos que la regulen. Existen desodorantes (que desodorizan aunque no evitan la humedad), antitraspirantes (que controlan más la humedad porque taponan en cierto grado los poros. De todas formas, es imprescindible en cada caso preguntar a su podólogo o farmacéutico.

En caso de que se produzca una rozadura o ampolla, se debe desinfectar y cubrir con un apósito. Si el dolor persiste, acuda a su podólogo.

En casos más graves como picores, sequedad extrema con fisura, hongos, papilomas (verrugas plantares) o cualquier otro problema, acuda a su podólogo e confianza, para recibir el correcto tratamiento.

Nuria Sarroca © 2022 Notas legales.

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