Hola a todos.

Hace un tiempo asistí en Alicante a unas conferencias en las que se trataban específicamente asuntos derivados de la biomecánica. Quiero compartir con vosotros una reflexión al respecto, de un asunto que resulta de vital importancia en la vida, y que muchas veces queda aparcado o en un segundo plano. Se trata del pie y el calzado infantil.

Cuando pensamos en los pies de nuestros hijos, debemos tener presente que son pies en crecimiento y sus huesos se están desarrollando. No podemos hablar de las mismas características en un calzado de adulto que en las de un niño.

De la misma forma, son diferentes las indicaciones para un calzado de un niño de 2, 4 o 9 años.

El calzado ideal debería permitir el desarrollo en el pie igual que si fuésemos descalzos.

Para que la elección sea la correcta, debemos asegurarnos que el calzado se adapta a la forma del pie, y no el pie del niño al calzado.

Como norma general, debemos tratar de conseguir un buen ajuste para que el calzado se adapte a los movimientos, amortigüe los impactos del pie, proporcione un adecuado confort térmico (sudor, frío), tenga un buen agarre en el suelo (para evitar deslizamientos y caídas) y realice un buen reparto de presiones.

Indicamos algunos consejos a tener en cuenta cuando vayáis a elegir y probar el calzado a los niños:

  •  Tratar de que el calzado pese poco (para disminuir en el niño el esfuerzo muscular y cansancio).
  • Que tenga una buena medida de sujeción en empeine y lengüeta para mejor adaptación.
  • Se aconseja que el contrafuerte no sea rígido (aunque esto es diferente según la edad y si el niño lleva o no tratamiento ortopédico).
  • En el interior del calzado es bueno que no lleve ningún tipo de amortiguación, ya que sus estructuras naturales poseen buena capacidad adaptativa.
  • La horma deberá ser siempre recta.
  • Es recomendable que el zapato se pueda torcer sobre sí mismo, así como tener flexibilidad en la suela. Estas características son importantes ya que intervienen directamente en la adaptación al movimiento, disminuyendo así el riesgo de lesiones durante el salto y los cambios bruscos de dirección.

Poner especial atención en el ajuste resulta fundamental, para ello hay que observar:

  • La parte trasera.
  • Longitud y anchura correcta.
  • Empeine (que no oprima y ajuste bien).
  • Dedos (deje espacio para dar libertad de movimiento y no de lugar a malformaciones)
  • Quebrante de puntera (ángulo formado entre el suelo y la suela de la puntera del zapato). Ayudará así en la fase de despegue. Lo correcto será de 12º-14º en las primeras etapas y de 10º-12º en las siguientes).

A continuación damos unos consejos adaptados cada etapa de desarrollo del niño:

Pregateo: bebé

Lo primero a tener en cuenta es que el niño todavía no camina (no existe función biomecánica ni de soporte).

En esta fase es muy importante el desarrollo sensorial y motor.

Sus pies les sirven para explorar el entorno; a los 7-8 meses les gusta mucho manipular sus pies.

Cabe destacar como función del pie, que actúa como órgano táctil con los dedos, para favorecer el control neuromuscular, el desarrollo intelectual y las relaciones sociales.

¡Los pies descalzos y a la boca!

Recordad el anterior post en el que mencionábamos los estudios que hablaban de niños descalzos igual a niños más inteligentes. Debemos tratar de poternciar la libertad de movimiento en los pies de los más pequeños de la casa.

Además, ellos mismos tratan de quitarse los zapatos continuamente (imaginaos todo el día tumbados en el carrito o un adulto en una cama calzado todo el día…).

Es importante que la planta del pie del niño se ponga en contacto con el suelo y con superficies irregulares, para estimular las sensaciones y reflejos posturales. Necesitan estímulos táctiles y de presiones para desarrollar propiocepción y reforzar la musculatura, así como mejorar posición de articulaciones.

Fase principiante ( 1,5-3 años)

En esta fase es importante que el niño camine por diferentes terrenos descalzo (tierra, arena, hierba…) para enriquecer al pie en estímulos generadores de reflejos y hacer así que trabaje su musculatura en los diferentes entornos.

Debemos pensar que el hito a conseguir es que el niño se mantenga de pie.

En cuanto al calzado, aconsejamos suela fina (unos 3mm), no muy blanda (aunque muy flexible y ligera) y con dibujo multidireccional.

La trasera que no sea rígida y la longitud sobrante en el zapato unos 10mm.

Tacón de 3-5mm. (es muy importante que perciba el terreno).

Fase maduración de la marcha (4-7 años)

En esta fase el niño ya camina y comienza un aumento importante de actividad diaria.

La suela en esta edad será más gruesa (5-10mm), aconsejable de goma y dibujo como el adulto.

La trasera deberá estar dotada de cierta rigidez.

La longitud sobrante será de unos 12mm. para que no oprima en su crecimiento.

Tacón (5- 9mm.).

Pensemos que en esta etapa se madura la marcha y existe consolidación ósea.

Fase niño (7-14 años)

Esta es la fase de introducción al gesto deportivo.

Suela aconsejable de grosor en torno a 15mm. Es importante que exista equilibrio entre espesor, fricción y flexibilidad.

Dibujo de la suela circular.

Contrafuertes inferior rígido y superior blando.

Longitud sobrante entre 10-15 mm.

Tacón: para los niños de 7 a10 años, recomendamos 10mm, y para los de 10 a14 años, tacones de 15 a 20mm.

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Nuria Sarroca © 2022 Notas legales.

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